Puse mis pies en un charco de agua y empecé a crecer raíces y hojas verdes brotaban de mi cuerpo. De pronto me convertí en un girasol. Disfrute el día soleado como nunca antes había deleitado. Cuando mi cabeza empezó a bajarse al anochecer,
Estaba convencido que nunca ignoraría otra puesta del sol.

Notes